Muñecas, ¿con sonido o sin sonido?

Las primeras muñecas reconocidas en la historia de la humanidad datan de tres mil años antes de Cristo, en el antiguo Egipto.
Desde entonces, a lo largo y a lo ancho del planeta, durante siglos y siglos, en diferentes países y en diversas culturas, proliferaron infinitas variedades de muñecos y muñecas.
Hasta llegar a la Europa del Siglo XIX, cuando la incipiente ciencia de la pedagogía ya había definido al juego como la actividad por excelencia del niño, vital para su desarrollo. En ese contexto, en toda Europa, pero muy especialmente en Alemania, tomó gran dimensión la industria de las muñecas.

Mamá, papá.
En los talleres donde se fabricaban, en las grandes fábricas o en los patios hogareños en los cuales trabajaban los integrantes de la familia, comenzó a crecer una preocupación, un anhelo, un afán de evolución: ¿Cómo hacer que las muñecas hablaran, o cantaran, o emitieran algún sonido que las haga más seductoras aún?
El milagro lo produjo el que ya era un famosísimo inventor, Thomás Alva Edison. Diseñó un tocadiscos en miniatura, que introducido en el interior de la muñeca, lograba emitir algunas palabras, en especial y antes que ninguna otra, “mamá” y “papá”.

Sin embargo…
Pasaron los años, pasaron las décadas, y aquello que se había convertido en un enigma tan difícil de resolver y que finalmente pudo resolverse y celebrarse como un gran adelanto, hoy, paradojas de la historia, está en tela de juicio.
Si, así es. Una gran mayoría de educadores y pedagogos, coinciden en la actualidad en que nada mejor para la salud mental de los pequeños, que sus muñecas y muñecos no emitan sonidos artificiales.

Un sustito.
Suele suceder que recién nacidos, y durante algunos meses posteriores, los bebés lloren cuando están junto a la inocente e inofensiva muñeca. Prestando atención, descubrimos que, no pocas veces, el susto proviene del contacto con sonidos que le son extraños y quizás desagradables. Se recomienda respetar su miedo y no forzarlo a jugar con nada que él rechace.

El mundo interior.
A medida que van creciendo, los niños desarrollan todas sus capacidades cognitivas.
Es estimulante para la evolución intelectual y psicofísica de los chicos, que el diálogo con la muñeca, provenga de su interior. Que se nutra de su imaginación y fantasía, mucho más que de escuchar la voz de su muñeca.
Fantasía que en los primeros años de vida, se halla en ascenso y en franco fortalecimiento.

De todo, menos sonido.
Casita de Muñecas se caracteriza por la apariencia real, el cuidado de los detalles, la diversidad de modelos, tanto de sus “bebés”, como también de la completa cantidad de accesorios.
En este extenso abanico de calidades, no está incluido el sonido en las muñecas.
Que vivan la creatividad y la imaginación de los niños.