Las muñecas a lo largo de los años

¿Qué muñeca está de moda? Esta pregunta que parece efectuada hace un rato, o la semana pasada, o hace cincuenta años, sin embargo se viene haciendo desde tiempos inmemoriales.

Ya ningún historiador desmiente que la muñeca es el juguete más antiguo, es decir, el primer juguete con que se entretuvieron los niños y los no tan niños desde la más remota antigüedad.

Desde aquellos lejanos tiempos, y hasta hoy, las muñecas fueron objeto de los más variados y seductores diseños. Diseños y técnicas de confección que se fueron poniendo de moda, y como toda moda, tuvieron comienzos, apogeos, mesetas, declives y ocasos.

Hace cuatro mil años, los egipcios realizaban muñecas de madera. Lograron darles formas humanas bien definidas, pero eran de una sola pieza y rígidas. Debieron transcurrir varios siglos, para que en las orillas del Nilo, las descendientes de aquellas muñecas ancestrales, pudieran tener articulaciones y ponerse vestidos. Fue seguramente ese, el primer grito de la moda.

Cien años después de Cristo, los griegos, fabricaron muñecas de arcilla. Pudieron hacerlas movibles, articulándolas con hilos y alambres en hombros y caderas. Y también se pusieron de moda, por supuesto.

Durante el Imperio Romano, que copió y heredó la moda griega, las niñas disfrutaron ellas también de muñecas móviles. Pero hubo importantes innovaciones con respecto a los materiales utilizados: estaban hechas de marfil, hueso, madera, cera e incluso de yeso. Los romanos impusieron una exquisita costumbre para sus jóvenes mujeres: cuando se casaban, llevaban a los altares de Venus las muñecas que habían utilizado durante su infancia.

Mientras que en el Lejano Oriente y en todas las culturas aborígenes existieron variadísimas formas, diseños y manifestaciones culturales alrededor de las muñecas, fue en la Alemania del 1820 donde se inauguró la industria de dicho juguete tal como la conocemos hoy. Empezaron a producirse cabezas de porcelana, con el pelo pintado, que se unían a cuerpos de tela o cuero. A partir de entonces, las innovaciones fueron constantes y no se detuvieron: llegaron el pelo natural, los ojos que se abren y se cierran, el caminar y tantas otras cualidades. Incluso el múltiple inventor estadounidense, Thomas Alva Edison se sumó a la tendencia de producir moda y diseñó un pequeño dispositivo que hacía que las muñecas dijeran “papá” y “mamá”.

El siglo XX fue testigo de un magnífico crecimiento en la producción de muñecas. El material plástico, a partir de 1940 abarató los costos y permitió profundizar los detalles y las formas. La muñeca Barbie ha sido el símbolo de esta revolución. Dominó el mercado desde su aparición en 1959, vendiendo miles de millones de unidades en todo el mundo.

Casita de Muñecas: Está logrando cautivar a los niños y niñas argentinas (y más aún, a sus padres), con una de sus más destacadas cualidades: el cuidado del detalle. Sus llantitos, sonrisitas, ojitos abiertos, ojitos cerrados, bostecitos y pucheritos, han logrado el milagro de parecer gestos más reales que los verdaderos.

Y una histórica innovación: Seguramente no deben existir precedentes en el mundo entero. Casita de Muñecas entregan sus “bebés” con DNI y Certificado de Nacimiento. Y con el libro El Primer Año del Bebé, desde el cual se les explica a las “niñas-mamás” y “niños-papás” los aspectos más importantes y destacados del crecimiento del bebé, en un recorrido mes a mes.